articulo 10 codigo penal

Artículo 10 Código Penal: la teoría jurídica del delito

El artículo 10 del Código Penal regula, de nuevo, el principio de culpabilidad (ya analizado al estudiar el artículo 5 del Código Penal). Muchos autores lo aprovechan en los cursos de Derecho Penal para introducir la teoría jurídica del delito. Siguiendo sus pasos, vamos a analizar esta teoría, fundamental a la hora de entender el Derecho Penal.

Este artículo abre el Capítulo I (de los delitos) del Título I (de la infracción penal) del Libro I (disposiciones generales sobre los delitos, las personas responsables, las penas, medidas de seguridad y demás consecuencias de la infracción penal) del Código Penal. Se trata, por tanto, de un artículo general, que opera frente a prácticamente cualquier conducta delictiva.

Redacción del artículo 10 del Código Penal

Son delitos las acciones y omisiones dolosas o imprudentes penadas por la ley.

Artículo 10 Código Penal

Explicación del artículo 10 del Código Penal

El artículo 10 del Código Penal define el delito como aquellas acciones u omisiones dolosas o imprudentes penadas por la ley. Reúne así los elementos ya analizados de la culpabilidad (artículo 5 del Código Penal) y la legalidad (artículo 1 del Código Penal).

En este sentido, la doctrina define los delitos conforme a una progresión lógica. Así, es un delito:

  1. La acción u omisión.
  2. Típica.
  3. Antijurídica.
  4. Culpable.
  5. Y punible.

La acción u omisión o la conducta típica

Aunque existen diferentes formas de entender la acción u omisión, el artículo 10 del Código Penal deja bien claro que esta, para subsumirse en el concepto del delito, debe reunir al menos dos condiciones:

  1. La tipificación. Se entiende como tal que los elementos sustanciales de la conducta estén definidos en la ley penal como los elementos típicos de la conducta prohibida.
  2. La responsabilidad. Es decir, el dolo o la imprudencia son elementos imprescindibles del delito, pues de no concurrir no permitirían imputar una responsabilidad al actor.

A partir de estos dos elementos se deriva la posibilidad de que el delito cobre cuatro formas:

  • Delitos dolos de acción. Encuentran acomodo en el artículo 11 del Código Penal, también dedicado a perfilar la forma de la conducta delictiva. Esta clase de delitos configura el ejemplo arquetípico de la conducta criminal.
  • Delitos dolosos de omisión. También vienen apoyados por la definición del artículo 11 del Código Penal, como se comprobará en su comentario.
  • Delitos imprudentes de acción. Se complementan por lo contenido en el artículo 12 del Código Penal.
  • Delitos imprudentes de omisión. Se complementan por lo establecido en el artículo 12 del Código Penal.

La tipicidad de la conducta criminal

Producida la conducta responsable, se debe determinar si resulta típica. La tipicidad implica una adecuación con la descripción que realiza la ley penal de la conducta prohibida.

En los delitos dolosos de acción, la tipicidad se compone de dos elementos:

  • El tipo objetivo. Se identifica con la conducta externa del actor, que lesiona o pone en riesgo el bien jurídico protegido. Algunos autores, como Antonio del Moral, dividen el tipo objetivo en 7 elementos:
    • Sujetos. Se trata tanto del sujeto activo como del pasivo, que pueden imponer especialidades a la tipificación del delito. Por ejemplo, solo un funcionario puede cometer el delito de torturas del artículo 174 del Código Penal. A los delitos que requieren una determinada cualidad del sujeto para resultar enjuiciables se los conoce como especiales. En sentido contrario, los delitos que puede cometer cualquiera se conocen como comunes.
    • Acción. Así, las conductas ejercitadas en estado de inconsciencia, por movimientos reflejos o bajo los efectos de fuerza irresistibles no se consideran acciones, en el sentido de que el sujeto no participa consciente o voluntariamente.
    • Objeto material. El objeto material se identifica con el receptor de la conducta, que podrá tener naturaleza personal, material o inmaterial dependiendo de la definición del tipo del delito.
    • Resultado material. Evidentemente, solo procede en los delitos de resultado. Por tanto, se trata del efecto producido por la acción del autor, que resulta irrelevante en los delitos de mera acción o simple inactividad.
    • Relación de causalidad. Para determinar si concurre una relación de causalidad o no entre una acción y su resultado se emplea la teoría de la conditio sine qua non o la equivalencia de las condiciones. Esta reconoce como causas de un resultado todas aquellas condiciones que intervienen en su producción.
    • Lesión o puesta en riesgo del bien jurídico protegido. Los bienes jurídicos protegidos son aquellos valores, derechos o intereses que quedan cubiertos por la regulación del legislador. Se consideran los bienes u derechos más preciados y, por tanto, los dignos de ampararse en la protección penal.
    • Imputación objetiva. La imputación objetiva entra en juego en todo tipo de delitos, excluyendo la responsabilidad criminal en aquellos supuestos en que, pese a existir una relación de causalidad entre la conducta y el resultado:
      • El riesgo creado por la conducta no era relevante o era consentido (por ejemplo, una lesión practicando deportes de riesgo).
      • Además, la conducta se considere socialmente adecuada (por ejemplo, tomar dinero de la cartera de un familiar sin habérselo pedido, sabiendo que se le devolverá instantes más tarde).
      • Y, por último, que el resultado no esté incluido en el ámbito de protección pretendido por la norma (por ejemplo, la incapacidad de saltar del autobús a mitad de viaje no implica que el viajero esté secuestrado).
  • El tipo subjetivo. Se identifica con la conducta interna del actor, que incluye elementos como el dolo. Es decir, concurre cuando la intención del actor era provocar esa lesión o puesta en riesgo. Por tanto, el tipo subjetivo queda compuesto por dos elementos:
    • Dolo. El dolo representa la consciencia y voluntad de realizar la conducta prohibida o causar la lesión o puesta en peligro que trata de evitar la norma penal.
    • Otros elementos subjetivos. Se trata de elementos adicionales, como podría ser el ánimo de lucro, de matar, de injuriar o de dañar.

¿Para qué sirve la teoría jurídica del delito?

No queríamos cerrar este apartado sin explicar por qué es importante la teoría jurídica del delito. La labor del Juez y las partes del proceso penal es determinar qué hechos han concurrido en el caso enjuiciado. Entre ellos deben encontrarse los que tengan relevancia penal, así como graduar esta. Para ello se utilizan los principios ya definidos:

  • Principio de tipicidad. Determina que la conducta debe poder integrarse en la definición de una conducta criminal.
  • Principio de antijuridicidad. Determina que no debe concurrir justificación alguna para la realización de la conducta.
  • Principio de culpabilidad. Determina que no debe concurrir ninguna circunstancia que convierta al autor en inimputable.
  • Principio de punibilidad. Determina que no deben concurrir circunstancias que permitan excluir la pena.

Así, el artículo 10 del Código Penal permite iniciar el camino que realizarán los distintos operadores jurídicos a la hora de determinar la naturaleza criminal de una conducta y, en su caso, graduar su gravedad. Y es que no existirá delito si no ha concurrido una acción u omisión que, como hemos dicho, determine el nacimiento de:

  • Responsabilidad. Es decir, sea dolosa o imprudente.
  • Y tipicidad. Es decir, esté prohibida por el Código Penal u otras normas penales especiales.

Recursos relacionados con el art. 10 CP