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Artículo 5 Código Penal: el principio de culpabilidad

El artículo 5 del Código Penal limita la posibilidad de atribuir una pena a las conductas (u omisiones) dolosas o imprudentes. Se trata, por tanto, de un mero anticipo al artículo 10 del mismo texto, que combina estos elementos con los derivados del principio de legalidad (artículo 1 del Código Penal).

Sin embargo, la doctrina señala que la intención del legislador fue establecer el principio de culpabilidad. Este artículo se encuentra incluido en el Título Preliminar (de las garantías penales y de la aplicación de la Ley penal) del Código Penal. Se trata, por tanto, de un artículo general, que funciona como fundamento del orden penal.

Redacción del artículo 5 del Código Penal

No hay pena sin dolo o imprudencia

Artículo 5 Código Penal

Explicación del artículo 5 del Código Penal

El artículo 5 del Código penal introduce el principio de culpabilidad. Este supone la exclusión de tres tipos de responsabilidades:

  • La responsabilidad por pensamiento. Es decir, no puede delinquir quien no lleva a cabo acción alguna.
  • La responsabilidad objetiva. Aunque sí existe en otras ramas del ordenamiento, no cabe la imputación de un delito por mera responsabilidad objetiva. Es decir, el delincuente siempre tiene que haber cometido una acción u omisión.
  • La responsabilidad accidental. Dicho de otro modo, y al margen de la responsabilidad civil o por daños que pudiera derivarse, no puede imputarse un delito por un mero accidente.

El principio de culpabilidad

El principio de culpabilidad suele emplearse con un triple objetivo:

  • Fundamentar la pena (no hay pena sin dolo o imprudencia).
  • Individualizar la responsabilidad (la pena solo se impone al doloso o imprudente).
  • Limitar la duración de la responsabilidad (la gravedad del dolo o imprudencia determina la de la pena).

Analicemos los conceptos de dolo e imprudencia, de innegable relevancia para el ordenamiento penal.

Qué es el dolo del artículo 5 del Código Penal

El problema de introducir el dolo dentro de un artículo que pretende regular el principio de culpabilidad es que atenta contra la teoría lógica del delito. Así, el dolo es realmente un elemento de la conducta típica, en la medida en que es la Ley penal quien lo exige para la concreción del tipo de delitos dolosos.

En general, dentro del Derecho Penal se identifica el dolo con una voluntad y un conocimiento de realizar el tipo del delito. Es decir, actúa dolosamente quien sabe que está cometiendo un delito y (en mayor o menor medida) desea cometerlo. En este sentido cabe destacar que la doctrina diferencia varios tipos de dolo.

Dolo natural y dolo malo

Mientras el dolo natural se identifica con el conocimiento y voluntad de desarrollar la conducta típica, el dolus malus añade al dolo natural la conciencia de que la conducta típica es, además, antijurídica.
Por ejemplo, es dolo natural que yo venda cannabis a mi abuela para paliar sus dolores, considerando que la cantidad que le suministro es insignificante para el ordenamiento penal y que se producirán efectos terapéuticos. Sin embargo, este dolo se convertirá en malo si sé que estoy cometiendo un delito contra la salud pública y, pese a ello, sigo con el tráfico.

Dolo directo de primer grado o intencional

Se trata de situaciones en que la conducta típica se identifica, precisamente, con el resultado deseado del actor.
Por ejemplo, si quiero matar a mi vecino y lo hago, se me atribuirá dolo directo de primer grado o intencional.

Dolo directo de segundo grado, dolo indeterminado de consecuencias necesarias o dolo mediato

Se trata de situaciones en que la conducta típica no constituye el deseo del actor, pero sí una consecuencia necesaria.
Por ejemplo, si para matar a mi vecino saboteo los frenos de su coche personal, que utiliza los fines de semana para irse de excursión con su familia, y estos sufren un accidente de tráfico, mi dolo será de segundo grado respecto a las lesiones (o fallecimiento) de los familiares.

Dolo eventual

Generalmente se emplea en delitos de resultado, ya que el sujeto no tiene el conocimiento o la intención de provocar la conducta típica. De modo que es similar a la imprudencia, pues en estos casos el sujeto no previó como necesarias (tal vez ni como probables) las consecuencias que se derivaron de sus actos. Sin embargo, se aprecia el dolo porque el sujeto admitió la posibilidad de que se derivaran determinadas consecuencias de su acción u omisión.

Qué es la imprudencia del artículo 5 del Código Penal

Al contrario que el dolo (conocimiento y voluntad), la imprudencia designa situaciones en las que no se pretendía realizar una conducta típica, pero esta ocurrió por responsabilidad del sujeto. Así, pudo derivarse de una falta de cuidado o atención o de una negligencia.

La imprudencia puede ser grave o menos grave, y debe estar prevista en la Ley penal como elemento típico de la conducta. Así, es una categoría que suele emplearse con delitos de resultado donde concurre, además, una posición de garante (es decir, el autor tenía el deber de evitar la lesión del bien jurídico).

Recursos relacionados con el art. 5 CP